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Venezuela, Chávez y la conspiración de las élites
Parte I
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Leales al presidenteHugo Chavez ondean una bandera nacional
durante una congregación en Caracas, Venezuela, el
domingo 13 de octubre de 2002.
(AP Photo/Fernando LLano)
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Para muchos ciudadanos, dentro y fuera de Venezuela,
resulta casi increíble que el proceso democrático,
pacífico, constitucionalista y patriótico que actualmente
lidera el presidente Hugo Chávez Frías sobreviva aún.
Ello es comprensible porque a escala nacional e internacional Venezuela
está siendo sometida a una sistemática campaña
de perversa manipulación mediática, financiada por
las élites económicas, sociales y políticas
locales que han ejercido el poder durante más de 40 años,
en alianza con el capital transnacional, para incrementar sus privilegios
y riquezas mal habidas, en detrimento de las mayorías nacionales,
convirtiendo a nuestra nación en un lamentable escenario
de dependencia, corrupción, miseria y represión.
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| Pedro perés freites |
La oposición interna y externa que
vienen enfrentando el presidente Chávez, su equipo de gobierno
y sus numerosos simpatizantes a lo largo y ancho del país,
es una oposición multimillonaria en recursos y tecnología,
pero sigue siendo minoritaria en número de adeptos. Estas
personas han sido llevadas a respaldar acciones conspiradoras y
golpistas de carácter fascista, ultraderechista y neoliberal
totalitario, como las que desembocaron en el golpe de estado del
pasado 11, 12 y 13 de abril de 2002.
A estas alturas vale la pena preguntarse cómo pudieron sobreponerse
al golpe un presidente derrocado y secuestrado, unos poderes públicos
disueltos, una dirigencia política y social perseguida, allanada,
reprimida y apresada en forma compulsiva e ilegal durante aquellas
dramáticas 48 horas de tiranía de la mal llamada Junta
de Transición Democrática, encabezada por el autonombrado
Pedro Carmona Estanga, para ese momento presidente de Fedecamaras,
el principal gremio capitalista del país. Nunca antes los
venezolanos habíamos visto tanto irrespeto a nuestro pueblo,
a nuestras instituciones y a nuestra constitución como en
aquellas horas de traición y vileza que, para contundente
lección de propios y extraños, las mayorías
venezolanas supimos rechazar, con mayor o menor reciedumbre, en
todo el país, y especialmente con la multitudinaria respuesta
de calle, cívica y militar que se produjo en Caracas y Maracay.
¿Por qué será que cuando el pueblo venezolano
salió a las calles a protestar y saquear en febrero de 1989,
en rechazo a las primeras medidas neoliberales de aumento de los
precios de la gasolina y del transporte público, y de devaluación
del bolívar, el aquel ostentoso segundo gobierno de Carlos
Andrés Pérez literalmente se escondió? Ninguna
sociedad civil ni partido político lo defendió en
la calle, y de la manera más cobarde aquellas élites
dejaron el control y represión de la rebelión social
urbana en manos de una nefasta camarilla militar, dirigida por el
general Ítalo del Valle Alliegro, que masacró a la
población, perpetrando crímenes de lesa humanidad
que hoy, 13 años después, son sancionados públicamente
por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Tampoco hubo pueblo civil que saliera a defender al corrupto y deslegitimado
gobierno de aquellas élites, ni el 4 de febrero ni el 27
de noviembre de 1992, fechas en las que insurgieron en rebeliones
militares algunos de los que hoy están al frente del actual
gobierno constitucional venezolano, electos y relegitimados por
voluntad de las mayorías en siete procesos electorales consecutivos.
Muchos de los venezolanos que apoyamos y promovimos el proceso nacional
constituyente, que derivó en el diseño democrático
y aprobación por el voto popular de la nueva constitución
vigente desde diciembre de 1999, hemos salido a la calle para impedir
que las minorías de oposición, llenas de odio social
hacia las mayorías, y envalentonadas por millonarias campañas
mediáticas, destruyan los logros y avances de este proceso
popular, bajo el pretexto de salir del presidente Chávez
por cualquier vía y en el menor tiempo posible.
Sobre las acciones emprendidas por el gobierno de Chávez,
logros, fracasos, aciertos y desaciertos, en una tónica de
balance y perspectivas sociales, prometo escribir en algunos de
los futuros números de Adelante. Aunque debo advertirles
que serán letras urgentes, en un clima de creciente alerta
popular, porque aquí en Venezuela las turbulencias conspirativas
continúan...
Nota del autor:
Escribo por primera vez para todos los lectores de Adelante, atendiendo
a la gentil invitación de Tracy Barnett. Quiero contribuir
a incrementar la información y análisis sobre el proceso
que actualmente vivimos en Venezuela, y también compartir
sobre otros diversos temas de actualidad e interés mundial.
Pedro Parés Freites es un periodista y escritor
venezolano que está involucrado en movimientos sociales y
procesos de creación de redes de medios alternativos en su
país. Es también investigador e historiador y miembro
del equipo coordinador del Museo de Barquisimeto, Venezuela, ciudad
donde vive con su esposa e hijos.
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