por Ann Friedman reportera de Adelante traducido por Nancy Malugani
Douglas
Greene/Adelante Valentina Mensa en el negocio
que acaba de cerrar
MILAN — Mucho antes de que el Centro Latino
abriera sus puertas, los residentes de habla hispana de Milan venían
a ver a Valentina Mensa con sus preguntas y preocupaciones.
En 1993 Mensa abrió su tienda de costura, Valentina’s Design.
El mismo año en que Premium Standard Farms (PSF) vino al
pueblo. La planta procesadora de carnes trajo una ola de inmigrantes
hispanos que hablaban sólo español, mientras que la
población de Milan hablaba sólo inglés. Mensa
habla los dos idiomas. “Era la única que los ayudaba”, dijo.
Un aflujo constante de personas que hablan español pasaba
por su tienda de costura, buscando consejos de todo tipo: desde
cómo obtener una partida matrimonial hasta cómo matricular
a sus hijos en la escuela.
“Yo también soy inmigrante”, dijo Mensa, quien se mudó
a Milan desde su lugar de origen, Argentina, hace 27 años.
“Sé exactamente lo que necesitan cuando vienen aquí
y no hablan el idioma”.
Mensa rápidamente se dio cuenta de la necesidad de tener
un centro de ayuda a la comunidad establecido para los latinos.
Ella fue parte del pequeño grupo de personas que abrió
el Centro Latino en el año 2001, financiado con donaciones.
Paul Downing, antiguo intérprete de PSF, fue contratado como
el director del Centro Latino. Cuando Downing renunció a
principios de agosto pasado, Mensa trató de llenar el puesto
vacante.
“Ha sido muy difícil encontrar a alguien”, dijo.
Ella admitió que los requisitos para el nuevo director, eran
muy altos. Mensa quería contratar a alguien de la comunidad
que fuera bilingüe y estuviera en contacto con la cultura hispana.
Quería contratar a alguien como ella misma.
Por dos meses, Mensa trató de dividir su tiempo entre el
Centro y su tienda de costura.
“Mis clientes me necesitan, los latinos me necesitan. Llegó
un momento en el cual la presión fue demasiado grande”, dijo.
Mensa decidió que tenía que mantener el Centro abierto,
de manera que cerró su tienda el 27 de septiembre.
Ahora que puede trabajar tiempo completo en el Centro, Mensa está
planeando enseñar español, empezar un programa de
tutoría bi-lingüe después de la escuela, y tener
sesiones con información sobre inmigración y asistencia
sanitaria.
Mensa quiere mostrar a la comunidad que el Centro no es sólo
para latinos.
“Quiero que todo el mundo se integre”, apuntó.
En vez de enfocar solamente en enseñar inglés como
segundo idioma, el Centro va a ofrecer clases de español
dos veces por semana durante los meses de octubre y noviembre. Las
clases van a ser para las personas que trabajan con el público,
especialmente médicos, policías y docentes.
“Me han pedido esto durante mucho tiempo”, afirmó Mensa.
Ella planea trabajar con Pamela Brakhage, pastora de la Iglesia
Metodista, para dar esas clases.
Pero también ha solicitado la ayuda de dos estudiantes de
Truman State University en Kirksville. Ellas son Sara Hayden y Caitlyn
Nowicki, quienes están haciendo una licenciatura en español,
y van a ayudar a dar clases después del horario escolar para
niños hispanos.
Mensa dice que estas ideas son sólo el principio. Su meta
es una comunidad diversa, sin separaciones.
“Quiero mostrarle a la gente de Milan que ha sido bendecida al recibir
esta rica cultura”, expresó.