Por Annie Nelson Reportera de Adelante traducido por Ana Cecilia vidal
Eran las 8:30 a.m. del 20 de marzo cuando Elvira Arellano,
de 28 años de edad, de Chicago, Illinois, pensó
que perdería a su hijo para siempre. Ocho oficiales de
inmigración la pusieron bajo custodia después
de haber sido arrestada en el aeropuerto O’Hare en Chicago,
el 10 de diciembre de 2002, por ser inmigrante indocumentada
y trabajar con una identificación falsa.
“Ocho oficiales llegaron a mi casa. Estaban armados. Dijeron
que me arrestarían y que pondrían a mi hijo de
4 años bajo custodia del estado”.
Arellano era una de los 50 inmigrantes indocumentados arrestados
en la incursión del Chicagoland Skies, el operativo local
de Chicago dentro del programa nacional de Operación
Tarmac, realizado en diciembre por la Agencia de Inmigración
y Control de Aduanas. La mujer habló con Adelante durante
la Marcha de la Libertad de los Trabajadores Inmigrantes. Arellano
fue parte de las docenas de inmigrantes que contaron sus historias
a la gente congregada a lo largo de la ruta que siguió
la marcha.
La vocera de la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas,
Marilú Cabrera, dijo que el objetivo de la operación
Chicagoland Skies era controlar a los empleados de los aeropuertos
que tuvieran acceso a zonas de seguridad, en un intento por
prevenir ataques terroristas como los del 11 de septiembre.
“Necesitamos saber quiénes son estas personas;
el hecho de cometer un fraude, como lo es la identificación
falsa, compromete la seguridad. La preocupación es que
personas como estas puedan comprometerse fácilmente con
alguna fuerza exterior”, dijo Cabrera.
La Coalición de Illinois para los Derechos de los Refugiados
y de los Inmigrantes (ICIRR, por sus siglas en inglés)
teme que operaciones como éstas sirvan para detectar
inmigrantes indocumentados más que evitar atentados terroristas.
“La señora Arellano es sólo una de las inmigrantes
convertidas en chivo expiatorio de la seguridad nacional”,
dijo Marissa Graciosa, activista de la Coalición y cercana
a Arellano.
Graciosa identifica a su organización de inmigración
como la mejor defensa interior del país. “Necesitamos
convencernos de cuál es el verdadero problema aquí:
la violación de leyes de inmigración. Lo que necesitamos
en el país es una legislación adecuada ”,
señaló Graciosa.
Cabrera no dijo si se esperaban más operativos en los
aeropuertos de los Estados Unidos pero señaló
que la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas seguirá
monitoreando a los empleados que trabajan en zonas de seguridad.
Originalmente, Arellano iba a ser deportada el 18 de septiembre
de 2002. Su orden de deportación fue pospuesta luego
de que el senador Richard Durbin y el representante Luis Gutiérrez,
ambos de Illinois, interpusieran una moción a su nombre
en el Congreso.
La moción, “A favor de la libertad de Elvira Arellano”
solicitaba que ella accediera a la residencia legal y que se
considerara su ingreso y permanencia legal en los Estados Unidos.
La fianza está actualmente en consideración por
los comités judiciales del senado y la cámara
de diputados. La orden para su deportación será
pospuesta hasta que se someta a votación.
“Estoy feliz de no estar sola”, dijo Arellano al
preguntarle sobre la fianza presentada a su nombre. “Ellos
están buscando terroristas y yo no lo soy. Estoy luchando
por mi hijo y por una mejor vida”.
Saúl, hijo de Arellano, tiene 4 años y medio de
edad, ha nacido en los Estados Unidos y tiene diagnóstico
de Déficit de Atención e Hiperactividad, de acuerdo
con la ICRR, necesita permanecer en los Estados Unidos para
recibir un tratamiento adecuado. Arellano señaló
que si la moción presentada no es aprobada por el Senado
tendrá que regresar a México y su hijo con ella.
Elvira Arellano considera que es injusto que se le niegue el
derecho a trabajar, pues ella está tratando de mantener
a su hijo, que es un ciudadano estadounidense. “Mi hijo
es un ciudadano y tiene los mismos derechos que Bush. Yo estoy
luchando por él”, señaló.