No hay más ciego que el
no quiere ver, y a veces esto nos toca a todos.
Cuando hablamos de nuestra salud, queremos creer que
somos invencibles, que los desastres sólo le
ocurren a los demás. Alfredo Jiménez
ha experimentado en carne propia que esta concepción
es equivocada. El nacimiento de una hija y una crisis
que casi lo llevó a la muerte lo han forzado
a enfrentar lo que hasta ahora no quería ver.
Hay mucho en el tema de salud que tratamos de ignorar,
tanto a nivel personal como social. Tengo un amigo
cercano que no quiere hacerse una prueba para la diabetes,
aunque vio morir a su padre de complicaciones de esta
enfermedad. Dice que no tiene tiempo y que está seguro
de que no tiene problemas de salud.
Hay dos tendencias que están creciendo en la
comunidad hispana. Una de ellas es la del cambio del
estilo de vida una vez que llegan aquí, lo que
representa un gran riesgo para su salud. En muchos
sentidos la vida en Latinoamérica es más
sana: la comida es más fresca y natural y se
hace más ejercicio (la gente camina mucho, a
diferencia de lo que sucede aquí).
La otra tendencia es la falta de acceso al sistema
de salud. Estados Unidos, a diferencia de la mayoría
de los países latinoamericanos, no tiene un
sistema de salud público. De hecho, el 37 por
ciento de los latinos que viven y trabajan en este
país no tienen seguro médico, comparado
con el 12 por ciento de los blancos no hispanos. Por
eso, muchos esperan a que se desate una crisis para
acudir a la sala de emergencia del hospital. El resultado:
más sufrimiento y más gasto económico.
La falta de seguro médico es un problema crítico.
Tenemos que trabajar juntos, como sociedad, para lograr
un sistema más justo para todos. Entretanto,
es mucho lo que podemos hacer para cuidarnos a nosotros
mismos. La nueva tendencia que está surgiendo
en las publicaciones médicas se llama “autocuidado”,
lo que para muchos no es nada más que sentido
común. La idea fundamental es la prevención:
hacer ejercicio y tener una dieta sana con verduras
frescas y granos integrales.
Es importante estar atentos a las advertencias que
recibimos de las estadísticas de salud y también
de nuestros propios cuerpos. Antes de que sea demasiado
tarde.