DOUG GREENE/Adelante Alex Innecco dirige al coro
de United Methodist Church en Columbia durante
un ensayo antes de la celebración
de Pascua. La pasión por la música
hizo que Innecco dejara su Brasil natal para
venir a los Estados Unidos.
música en la sangre
Por Sara E. Alsup De la redacción
de Adelante
Traducido por Osamu Fujimaru
Alex Innecco nunca planeó ser
músico. Como
muchos brasileños, cantaba sólo por placer.
“Los brasileños somos muy musicales, todos intentamos
tocar un instrumento”, explica Innecco. “Los
coros son baratos. No se necesita comprar nada. Sólo
hay que reunir algunas cosas”.
No fue hasta que su director de coro de la Universidad
de Brasilia le sugirió estudiar música
que Inneco se planteó la posibilidad de seguir
una carrera en esta área.
Hoy es un profesional con todas las credenciales y dirige
dos coros en Columbia. Pero al comienzo de su carrera,
Innecco dirigió un coro comunitario en Brasilia
con un teclado portátil.
Cuando Innecco estudiaba en la escuela primaria, el gobierno
brasileño canceló las subvenciones para
programas de música en las escuelas. “En
la guardería teníamos un piano en el aula,
y recuerdo que me gustaba mucho”, cuenta. “Pero
un día desapareció”.
El hecho de que las escuelas de Brasil no tuvieran programas
de educación musical no afectó su vocación.
Innecco atribuye esto al ambiente social del país,
en el que la música es una forma cotidiana de
esparcimiento.
Para Innecco, la música es el hilo común
que entreteje los coros que él ha dirigido en
dos continentes, y también sus experiencias personales.
Hoy el joven brasileño dirige Columbia Chorale
y el coro de Missouri United Methodist Church.
A Innecco le sorprendió comprobar que dirigir
coros brasileños y estadounidenses es básicamente
lo mismo.
Innecco ha descubierto que los bajistas tienden a ser
afables y que las sopranos en todas las geografías
tienen un cierto aire de distinción.
La oportunidad de trabajar de cerca con distintos tipos
de personas fue lo que atrajo a Innecco al arte de dirigir. “La
comunicación con la gente es lo más importante
para mí,”, explica el músico. “Yo
no podría hacer música si no tuviera voluntarios
en mis coros”.
David Philippe, quien canta en el coro de Missouri Methodist
Church, ve en Innecco un tipo distinto de liderazgo. “Él
sabe inspirar a todos y sacar lo mejor de cada uno”,
cuenta.
“Él se toma su música muy en serio. Es muy persistente.
Por eso trabajamos duro para él”.
Para el brasileño, la educación musical
más que un trabajo es una misión. “Hay
un vacío en la educación musical para los
adultos”, dice Innecco.
“Vivimos en un mundo muy convulsionado. Creo que la colaboración
comunitaria a través del arte sirve para llenar
este vacío. Lo único que puedo hacer para
mejorar el mundo es lo que hago”.