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enemigo silencioso

La diabetes golpea a los latinos que emigran a los Estados Unidos

De la redacción de Adelante

Traducido por Isaac Itman

Una luz tenue matiza la atmósfera del salón mientras destellos de colores rebotan en el piso. Las parejas bailan bachata, cumbia y salsa. Alfredo Jiménez lleva la música en su interior, fluye a través de sus dedos y explota en las cuerdas de una guitarra de la que brotan ritmos latinos. Es el vestigio de su herencia caribeña que luego perfeccionó en las aulas universitarias de North Carolina y New York. Es talento innato, pura pasión.
Para quienes disfrutan de su música es imposible advertir que en el cuerpo de Jiménez reposa lo que en los Estados Unidos se ha convertido en un asesino silencioso.

No sin previo aviso
“Podía tomar perfectamente hasta seis latas de jugo de tomate y la sed persistía. Era espantoso, necesitaba agua, agua y más agua”, dice Jiménez (48), oriundo de El Salvador y líder de la banda musical Del Alma.
En aquel momento, Jiménez todavía no sabía de que era una de las 5,2 millones personas que sufren de diabetes en los Estados Unidos pero que hasta el momento no han sido diagnosticadas. Los latinos son 50 por ciento más propensos a padecer de la afección que los caucásicos de la misma edad.

Jiménez y Del Alma

EMILY SCHWARZE/Adelante
Alfredo Jiménez canta con Del Alma el domingo 4 de abril en La Casa Grande. Sin seguro social, Jiménez tiene que someterse a costosos tratamientos para contrarrestar su enfermedad. Pero nada de esto ha logrado alejarlo de su carrera musical.

Lo que reveló que Jiménez tenía la enfermedad fue un ataque de ketoacidosis diabética, una severa dolencia clínica con efectos mortales: su organismo estaba quemando grasa corporal y músculos para obtener energía.
El exceso de orina le provocaba una constante pérdida de calorías y por esta razón su sistema carecía de la insulina necesaria para asimilar los alimentos.
“Me sentía agotado”, dice Jiménez. “Sentía que me estaba muriendo, pero no tenía idea de lo que podía ser”. Un amigo lo llevó al hospital e inmediatamente le empezaron a suministrar insulina intravenosa.
“Estaba totalmente resignado a morir ahí, fue así de grave”, dice Jiménez. Los médicos le dijeron que podría haber sufrido un coma diabético.
Cuando lo internaron alcanzó Cuando lo internaron, Jiménez tenía el nivel de azúcar en sangre en 570, lo cual es indudablemente elevado pero no extraño entre quienes aún no han sido diagnosticados. Actualmente el músico intenta mantener este nivel entre 80 y 90.
No obstante, Jiménez había experimentado previamente otros síntomas de la enfermedad, tales como heridas que demoraban en sanar, pérdida excesiva de peso y problemas de visión. Asimismo, la historia clínica de la familia reflejaba la existencia de diabetes.
“Recuerdo a mi padre que empeoraba día a día”, dice Jiménez. “No quería enterarme de que yo también era diabético. No quería sufrir lo mismo que sufrió mi padre”.
Esta omisión casi le cuesta la vida.

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¿QuÉ es la diabetes?
El páncreas es el órgano encargado de producir insulina, una hormona necesaria para la digestión. Sin embargo, para los 13 millones de estadounidenses que padecen de esta enfermedad, la secreción de insulina es escasa, nula o no es absorbida por las células. Delbert Howard, enfermero y docente en Columbia´s Cosmopolitan International Diabetes Center, es quien controla la enfermedad de Jiménez. Para explicar las razones de la diabetes cita un ejemplo donde compara a la insulina con una llave. Para la diabetes clase 2, la llave o insulina está presente pero no se integra a los receptores de las células del organismo. En el caso de Jiménez, quien padece de una diabetes clase 1, el páncreas no genera insulina o ésta es sólo parcialmente aceptada por los receptores.

  Alfredo JimÉnez

“La diabetes no es como el cáncer, soy conciente de eso, pero de todas formas sé que si no hago las cosas bien me puedo morir”.

Alfredo JimÉnez
leader of the band Del Alma
and a diabetic

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“Todas las células están dotadas de receptores que se adhieren a la insulina”, explica Howard. La hormona debe adherirse al receptor a efectos de facilitar el transporte de glucosa desde el torrente sanguíneo hasta las células, donde puede ser utilizada como energía o almacenada como grasa.
La diabetes clase 1, anteriormente llamada diabetes juvenil, representa únicamente entre el cinco y el 10 por ciento de los casos. Esta categoría es causada por factores genéticos y ambientales. La clase 1 generalmente ataca a niños y jóvenes adultos, aunque hay casos como el de Jiménez en los que la enfermedad se manifiesta a cualquier edad.
A simple vista, ambas clases de diabetes tienen varias semejanzas, sin embargo los factores de riesgo son distintos. La clase 2 está asociada al envejecimiento, a la obesidad, a la herencia genética, al sedentarismo y a la raza o etnicidad.
Aún se desconoce cuáles son las causas que determinan que algunos grupos étnicos sean más propensos al desarrollo de la diabetes. Según la Dra. Elena Ríos, directora de National Hispanic Medical Association, existe una predisposición genética que podría estar vinculada a los pueblos nativos de las Américas.
Dolores Arce-Kaptain, directora de Alianzas, un programa de extensión social de Universtity of Missouri en Kansas City, recomienda a los latinos que tengan presentes cuáles son los principales factores de riesgo. Arce-Kaptain expresó que la cultura culinaria de Latinoamérica es generalmente saludable. Sin embargo, esto cambia para aquellas personas que emigran a los Estados Unidos.
“En su tierra natal comen frutas y verduras frescas y suelen caminar bastante. Cuando llegan aquí se tornan sedentarios”, dice Arce-Kaptain. “Sus hábitos alimenticios cambian”.
Ríos explica que las primeras generaciones de inmigrantes latinoamericanos son con frecuencia más saludables.
“Tienen hábitos más sanos”, dice la médica. “Están acostumbrados a comer comida casera sin demasiados productos artificiales”. Así, el cambio de alimentación y la falta de actividad física contribuyen a la aparición de la enfermedad. A su vez, los latinos de escasos recursos son más vulnerables a la diabetes. La falta de ingresos condiciona las elecciones en cuanto a la calidad de los productos alimenticios.

  Alfredo JimÉnez

“Los médicos me asesoran y me dicen qué tengo que hacer. En este sentido me siento apoyado. De todas formas, soy conciente de que todo depende de mí”.

Alfredo JimÉnez
leader of the band Del Alma
and a diabetic

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“Consumen pan blanco en lugar de pan integral, arroz blanco en lugar de arroz macrobiótico. Esta dieta tiene muchos más carbohidratos”, dice Ríos.
Junto con los altos factores de riesgo, ciertos aspectos de la cultura latina actúan en contra de la medicina convencional.
“Entre los hispanos existe la concepción de que uno va al médico solamente cuando está realmente grave o prácticamente en el lecho de muerte”, dice Ríos. Asimismo, explica que el aspecto religioso incide en este tipo de conductas. Según la médica, algunos latinos, especialmente aquellos que son católicos, suelen tener una actitud fatalista.
“Si tienes cáncer es porque esa es la voluntad de Dios, tu suerte, tu destino. Entonces no es necesario ir al médico si uno igual va a morir”, dice Ríos.
Por otro lado quienes sí buscan atención médica muchas veces no pueden afrontar los costos. Según el Commonwealth Fund, entre 1996 y 1999, alrededor del 80 por ciento de los hispanos de escasos ingresos no poseía seguro médico, aún cuando tenían más estabilidad laboral que otros grupos étnicos.
El acceso a la atención médica puede reducir el riesgo de la diabetes. Los profesionales de la salud muchas veces pueden ayudar a los pacientes a promover algunos cambios, como por ejemplo la dieta y la actividad física, dos variables que pueden prevenir o retardar la aparición de la enfermedad. Para quienes ya han sido diagnosticados es imprescindible controlarse periódicamente para evitar complicaciones mayores. La disminución y posible pérdida de la visión, así como la amputación de los miembros son sólo algunas de las consecuencias de la diabetes si la enfermedad no es tratada debidamente.

Un cambio de vida
“Muchos diabéticos pasan por una especie de período de duelo”, dice Howard. “Uno debe cambiar ciertos hábitos para tener una mejor calidad de vida en el futuro”.
Jiménez todavía está lidiando con otros aspectos colaterales que repercuten en su vida diaria. Además de hacer frente a elevados gastos médicos, ha tenido que conjugar su tratamiento con la llegada de una hija, un nuevo trabajo y su carrera de músico.
“Cuando me enteré lloré tres días sin parar”, cuenta Jiménez. “No podía creerlo”.

Botiquín de diabético

LAURA ELIZABETH POHL/Adelante
El botiquín portátil de un diabético (de izq. a derecha): un frasco de insulina, una aguja para perforarse el dedo, un glucómetro y una jeringa para inyectar la insulina.

Ahora tiene tiempo para reflexionar. El nacimiento de su hija Valentina ha contribuido a que tome más conciencia sobre el cuidado personal. También su vida de artista ha cambiado. Su banda ya no ofrece tantos conciertos como antes y sólo acepta trabajos que no resulten muy estresantes. A Jiménez le gustaría que las cosas fuesen como antes, pero sabe que ahora la enfermedad le insume más tiempo y debe organizar su vida cotidiana de mejor manera.
“La diabetes no es como el cáncer, soy conciente de eso, pero de todas formas sé que si no hago las cosas bien me puedo morir”, dice Jiménez.
Antes solía trasnochar y comer todo lo que le apetecía. Caminaba descalzo y dormía hasta tarde. Ahora debe ajustarse a un régimen establecido, a una rutina. Se baña todas las mañanas alrededor de las nueve; es que la higiene personal para los pacientes diabéticos es fundamental ya que son susceptibles a infecciones, que pueden derivar en la amputación de algún miembro. A su vez, Jiménez debe comer a horas determinadas, controlar tres veces por día su nivel de azúcar en la sangre e inyectarse la dosis de insulina correspondiente.
“A veces me da vergüenza cuando les digo a mis amigos que antes de ir a almorzar me deben esperar porque tengo que hacer esto”, dice Jiménez mientras señala el botiquín que contiene la insulina y el glucómetro, aparato que mide el nivel de azúcar en la sangre.
De acuerdo con Howard, los tratamientos a los cuales se someten las personas diabéticas varían en cada caso. De la misma forma, a lo largo de su vida un paciente puede tener que adaptarse a diferentes rutinas.
“Los pacientes a veces empeoran. Al principio se cuidan pero luego de un tiempo se descuidan”, dice Howard. “Para muchos pacientes cumplir con todos los cuidados necesarios implica un tire y afloje”.
La adaptación a un nuevo estilo de vida significa pagar un alto precio. Hoy Jiménez se encuentra en una situación en la que nunca hubiera querido estar. Sin seguro médico, el músico ha tenido dificultades para pagar las cuentas del hospital y los insumos necesarios para el tratamiento de su enfermedad. El Centro Latino de Columbia le ayudó a conseguir algo de ayuda en el hospital.
“Tengo que pagar cuentas que suman más de 12 mil dólares”, dice Jiménez. “Y no tengo ese dinero”.

Complicaciones
Si bien Jiménez no ha tenido hasta ahora complicaciones relacionadas con la enfermedad, para la familia Chávez la amenaza ha sido más que tangible.
Frederick Chávez era un hombre de familia, tenía siete hermanos y siete hijos. Su hijo Randy se enorgullece de la ética laboral que predicaba su padre y espera hacer lo mismo con sus propios hijos. Frederick Chávez murió 10 años después de haber sido diagnosticado de diabetes clase 2.
Chávez señala que su padre hizo todo lo que estuvo a su alcance para controlar la enfermedad, pero eventualmente tuvo que empezar un tratamiento de diálisis debido a complicaciones renales.
“Mi padre era un hombre robusto. Cuando se jubiló empezó a engordar”, cuenta Chávez. “Ahí fue cuando se enteró de que los niveles de azúcar en su sangre eran elevados”.
La insuficiencia renal es sólo una de las complicaciones producidas por la diabetes. Las cardiopatías, por su lado, encabezan la lista de las causas mortales relacionadas con la enfermedad. Según un informe elaborado por el CDC (Center for Disease Control, por sus siglas en inglés), los adultos diabéticos son cuatro veces más propensos a morir por problemas cardíacos que aquellos que no padecen la dolencia.

Delbert Howard

LAURA ELIZABETH POHL/Adelante
Delbert Howard, enfermero de Cosmopolitan International University of Missouri Diabetes Center, da clases de autocuidado a los nuevos pacientes diabéticos. El centro, ubicado en 1 Hospital Drive, ofrece estas sesiones dos veces por semana, los lunes de 1 a 4 p.m. y los miércoles de 2 a 5 p.m.

Tanto la hipertensión como las enfermedades odontológicas y del sistema nervioso son más frecuentes en pacientes diabéticos. Y la diabetes es la causa principal de los nuevos casos de ceguera en adultos de entre 20 y 74 años. En tanto, el control inadecuado de la enfermedad antes del embarazo y durante el primer trimestre de gestación puede derivar en malformaciones congénitas.
Para la población latina, los índices de complicaciones vinculadas a la diabetes son más elevados.
Cuando Frederick Chávez comenzó a averiguar sobre los efectos secundarios de los medicamentos que tomaba, su hijo Randy empezó a acompañarlo al médico. Randy recuerda que a su padre no le gustaba hablar de ciertos temas con los doctores.
“Mi padre era un mexicano fuerte, que trabajó duro durante toda su vida y no quería que nadie pensara que se había debilitado”, explica Chávez.

La educaciÓn es central
Según la American Diabetes Association, la educación sobre la enfermedad es crucial en los pacientes diabéticos.
“Es primordial que el paciente establezca una relación de confianza con los médicos que lo atienden”, dice Howard. En el Cosmopolitan International Diabetes Center se dicta una clase llamada “Controlando tu diabetes”, a la que se considera parte esencial del tratamiento. Jiménez asistió a esa clase luego del diagnóstico de su enfermedad.
“Los médicos me asesoran y me dicen qué tengo que hacer. En este sentido me siento apoyado”, dice Jiménez. “De todas formas, soy conciente de que todo depende de mí”.
La investigación científica continúa y se están desarrollando nuevos métodos para controlar la enfermedad. No obstante, la mejor forma de hacerle frente a la diabetes es la educación.
Debido a que la diabetes se puede transmitir genéticamente, Jiménez está preocupado por el futuro de su hija Valentina. Sin embargo, confía en que las cosas serán diferentes para ella.
“Seguramente yo ya no esté vivo, pero puedo ver el futuro”, dice el músico de Del Alma.
“Algún día la ciencia encontrará una cura para la diabetes”.


guía rápida de diabetes

Factores de riesgo de la diabetes tipo 2

  • Obesidad
  • Historia familiar
  • Sedentarismo
  • Metabolismo deficiente del azúcar
  • Raza o etnicidad
  • Edad avanzada


Síntomas
Algunos o ninguno de los síntomas que se detallan a continuación pueden aparecer, cada caso es diferente. Si sospecha que tiene diabetes debe realizarse los análisis pertinentes.

  • Orinar en exceso
  • Sed excesiva
  • Pérdida injustificada de peso
  • Hambre excesiva
  • Cambios repentinos en la visión
  • Temblores u hormigueos en manos y pies
  • Fatiga constante
  • Piel reseca
  • Heridas que demoran en cicatrizar
  • Presencia anormal de infecciones

Fuente: Centers for Disease Control (CDC)

Para mayor información

  • American Diabetes Association: www.diabetes.org *
  • Centers for Disease Control: www.cdc.gov/diabetes; 1-877-CDC-DIAB
  • Take Diabetes to Heart: www.takediabetestoheart.com; 1-800-307-7113*. Llame o visite la página en Internet para recibir sin cargo un libro con recetas de cocina hispana para diabéticos.
  • NDEP: Programa de recursos federales, fuente de información primaria sobre prevención y tratamientos. www.ndep.nih.gov; 1-800-438-5383*. Llame o visite la página de Internet para recibir sin cargo una copia de “Movimiento”, disco compacto de ritmos latinos que promueve la actividad física.

*disponible en inglés y español

Centros de diagnóstico
Columbia
Family Health Center
The Resource Center
1500 Vandiver Drive, Suite 110
Columbia, MO 65202
(573) 214-2314
Lunes a viernes de 8 a.m. a 5 p.m. Lunes y jueves de 5:30 a 7:30 p.m.
Centro Latino
Parkade Center 601 Business Loop
70 West, Suite 208
Columbia, Missouri, 65203
(573) 876-9750

JEFFERSON CITY
Capital Region Diabetes Management Center
1432 Southwest Blvd.
Jefferson City, Missouri, 65109
(573) 632-5090
Segundo y cuarto viernes de cada mes de 8 a 9 a.m.
Se recomienda ayuno de ocho horas.

SEDALIA/MARSHALL
Pettis County Health Center
911 East 16th Street
Sedalia, Missouri, 65301
(660) 827-1130
Lunes a viernes de 8:30 a.m. a 4:30 p.m.

— Cristina García



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