Deportes Comida cronicas.htm

BUSCADOR


WWW
Adelantesi.com

el largo camino a la escuela

Un alarmante porcentaje de niños de familias migrantes no termina sus estudios. Maestros y funcionarios trabajan juntos para buscar soluciones

De la redacción de Adelante

Traducido por Isaac Itman

Salvador vive en una humilde casa de tres dormitorios cerca de la autopista 50 en California, Missouri.
Algunos muebles, fotos de la familia e imágenes de la Virgen María decoran la vivienda que ocupa Salvador junto a sus padres, hermanos, tíos y abuelos. Doce personas en total.
Esta tarde, Salvador juega al baloncesto con su primo mientras sus hermanos corretean alrededor de la mesa.
“Esta noche vamos a ir a patinar sobre el hielo”, dice Salvador entusiasmado. “Mis primos y yo vamos todos los viernes”.

Fotos de ELIE GARDNER/Adelante
Salvador juega con su hermano menor en su casa de California, Missouri, donde viven doce personas de la familia. El niño empezó la escuela en noviembre y ya es el segundo mejor alumno de su clase en comprensión lectora.

En agosto se cumplieron tres años desde el día en que Salvador y su familia cruzaron la frontera desde México hacia California, en donde se emplearon como recolectores de naranjas. Más tarde, la familia cambió el cálido clima californiano por el pequeño pueblo donde vive el tío de Salvador, en California, Missouri.
Durante la temporada de cosechas la familia se trasladaba de un lugar a otro dependiendo de la disponibilidad de trabajo. Cuando María, la madre de Salvador, estaba embarazada de su hijo menor la familia se encontraba en Dennison, Iowa, donde el padre del niño trabajaba en Farmland Foods. La odisea continuó en Lexington, Missouri, donde la familia se empleó en la cosecha de manzanas. En un momento consideraron irse a Florida, pero desistieron de la idea por sus hijos.
“El bebé sufría mucho ya que era muy difícil cambiarle los pañales mientras trabajábamos en el campo”, dice María. “Salvador fue prácticamente la madre y el padre de su hermano”.
Los niños migrantes como Salvador, quien cursa quinto grado en California Elementary School, viven una endeble realidad educativa. Debido a la dinámica laboral de las familias migrantes, que viajan por todo el país en función de las posibilidades de empleo, la educación de los chicos muchas veces queda relegada a un segundo plano.
Investigaciones realizadas por el Departamento de Trabajo y Educación y también por la Oficina de Contabilidad General (GAO, por sus siglas en inglés), señalan que entre un 45 y un 90 por ciento de los 700.000 niños catalogados como migrantes, de los cuales la mayoría son latinos, abandona los centros de educación formal. A sus familias no les va mucho mejor: el 75 por ciento recibe ingresos anuales que no superan los 10.000 dólares.
No obstante, Salvador y su familia están intentando revertir la tendencia. Si bien Salvador recién empezó el año escolar en noviembre, el niño ha hecho importantes progresos en su lectura y en el aprendizaje del idioma. Hace tres años Salvador no sabía una sola palabra de inglés y ahora es el segundo mejor alumno de su clase en los concursos de comprensión de textos. La directora de la escuela, Susan Williams, ha percibido desde principios de año una notable mejoría en la actitud de Salvador. El niño pasó de estar muy descontento en la escuela, a disfrutar el aprendizaje y, sobre todo, la lectura cuenta Williams.
“Al principio la escuela no me gustaba”, dice Salvador. “Ahora es divertido”.
En Lectura 180, una materia diseñada para que los alumnos mejoren su capacidad lectora, Salvador se divierte frente a la computadora con juegos didácticos que ayudan a corregir la ortografía y la expresión. Aunque el niño dice que aún tiene dificultades con el inglés, sus ejercicios de ortografía casi no presentan errores. El pequeño se lleva libros para distraerse en casa. Entre sus preferidos está la colección llamada “Nate the Great”.

 

mÁs informaciÓn

Haga click aquí para ver cuadro comparativo de los distritos escolares del área

www.adelanteonline.com

Pese al esfuerzo de Salvador, su familia está atravesando tiempos difíciles. Su madre no puede trabajar debido a un accidente automovilístico del que todavía se está recuperando. En tanto, su frente a la imposibilidad de encontrar trabajo en California su esposo volvió a México. Hoy María no tiene seguro médico y como es indocumentada no califica para recibir ayuda del gobierno. La mujer ha estado recibiendo cartas del estado y del hospital que no entiende porque están escritas en inglés. La última misiva que llegó a su casa fue la negación del gobierno estatal a otorgarle Medicaid ya que de acuerdo con los parámetros oficiales María no califica como “discapacitada”. A pesar de la ayuda económica que le brindan sus familiares, la madre de Salvador no puede pagar las abultadas boletas del hospital. Según María, una factura por 840 dólares es una de las más pequeñas con las que debe lidiar. Aunque en el pasado recibió cierta ayuda, hoy el panorama es desalentador.
Sin trabajo, sin seguro médico y sin documentos, el futuro de la familia y las posibilidades educativas de Salvador están en jaque. Esta incertidumbre se ve en la mirada pensativa de María, y en sus suspiros.
La situación de las familias inmigrantes es complicada ya que existen diversas variables que afectan directamente el rendimiento escolar de los niños. Los problemas para aprender una lengua nueva y el nivel de instrucción recibido pueden socavar las oportunidades de éxito.
“Es una problemática compleja que abarca aspectos culturales e idiomáticos”, dice Linda Espinosa, profesora de educación en la University of Missouri.

  ¿migrante?

Para acceder al programa MELL, el estudiante o uno de sus padres debe ser un trabajador migrante.

No obstante, el término “migrante” está sujeto a diversas interpretaciones.

Mientras que popularmente se considera trabajador migrante a aquel que se desplaza a través del país, el gobierno del estado cataloga de migrante a quien se traslada dentro del sistema escolar por un período de 36 meses debido a trabajos estacionales, regidos por variables climáticas, o empleo temporal, que dura menos de un año.

Igualmente, existen ciertas cláusulas que delimitan el concepto de trabajador migrante. El trabajo debe ser agrícola o de pesca, y debe constituir la actividad principal de sustento de la familia. La actividad agraria comprende tareas relacionadas con los cultivos y la ganadería, lo que a su vez incluye el empleo en plantas empacadoras de carne.


Traducido por Isaac Itman

www.adelanteonline.com

La académica explica que los problemas económicos sumados al desconocimiento del idioma y la falta de asistencia en su lenga madre son algunos de los problemas que enfrentan los alumnos migrantes. Sin embargo, Espinosa destaca la necesidad de brindarles a estos niños una educación bilingüe que los ayude a mejorar su aprendizaje.
“Ni en la escuela ni en sus casas se estimula a los chicos para que aprendan a pensar en su propia lengua”, dice Espinosa. “No se les permite utilizar el idioma como una herramienta clave de pensamiento”.
Para dar respuesta a esta situación las autoridades crearon el programa de Aprendizaje de Inglés para migrantes (MELL por siglas en inglés) que se basa en Acta Que Ningún Niño se Quede Atrás (No Child Left Behind Act). El programa tiene dos vías de acción. Por un lado colabora con los educadores en el desarrollo de programas dirigidos específicamente a los estudiantes migrantes y por el otro ayuda a los alumnos y sus familias a aprender a manejarse mejor en el sistema educativo.
“Queremos generar un puente de comunicación entre los padres y la escuela”, afirmó Alejandra Gudiño, especialista del programa en Missouri central. “Me gustaría crear una red de padres que se ayuden mutuamente”.
Para empezar a establecer esta red, el programa MELL divide al estado en nueve regiones y se adjudican dos especialistas a cada una. Uno de los técnicos, como Gudiño, se dedica a buscar e inscribir a aquellos estudiantes migrantes que indican ser elegibles para el programa. El otro experto se concentra en los aspectos educativos y trabaja con las escuelas en el diseño de una currícula que se ajuste a las necesidades de los estudiantes. Ambos profesionales trabajan en equipo a fines de crear una sólida plataforma de contención para los jóvenes e incentivar a los padres a que participen del proceso educativo.
Cuando surge la ocasión de visitar a una familia, Gudiño lleva consigo material informativo y algunos útiles para los niños. Otras veces les entrega libros escritos en inglés básico para que padres e hijos puedan leer juntos.
“Cuando los voy a ver les doy información a los padres acerca de cómo inscribir a los niños en la escuela. También les digo cómo obtener asistencia médica y les doy las pautas para utilizar la biblioteca pública”, explica Gudiño. “Dado que muchas familias son nuevas en la zona, trato de ayudarlos a encontrar recursos para su adaptación sea más rápida”.
En California, Missouri, donde la planta Cargill ha atraído a cientos de trabajadores latinos, la implementación del programa recién está comenzando. Pero los educadores ya ven los resultados. A su vez, cuatro personas están recibiendo capacitación como instructores de Inglés como Segundo Idioma (ESL por sus siglas en inglés) en la Southwest Missouri State University, en tanto que MELL cubre los costos de la matrícula.
Williams dice que en Missouri existe escasez de educadores capacitados para dictar inglés como segunda idioma. “Tenemos demasiados niños en proporción a la cantidad de profesores acreditados”.
La directora cita el ejemplo del condado de Moniteau, donde por años ha existido la necesidad de instrumentar este tipo de programas para la comunidad hispana. Desde 1990 hasta 2000, la población latina escaló de 46 a 435 habitantes, un incremento de 845,7 por ciento. Asimismo, en 1998 eran 48 los estudiantes hispanos inscriptos en el sistema educativo, mientras que en 2003 el número ascendió a 109. Así, los alumnos latinos comprenden el 8 por ciento del total de alumnos del distrito escolar R-I del condado de Moniteau.
“Tenemos niños que muestran entusiasmo por aprender pero que no saben hablar inglés”, dice Williams.
Aunque los estudiantes que ingresan a la escuela primaria progresan favorablemente con el programa ESL, aún los mejores alumnos tienen serias dificultades cuando pasan a la secundaria.
Las diferencias culturales también obstaculizan el rendimiento de los alumnos. “Es difícil enseñarles ciencias sociales a estudiantes con otras raíces y otra identidad”, explica Williams. “No tienen referentes para asimilar nuevos conceptos”.
Las dificultades son aún mayores para los estudiantes migrantes ya que muchas veces la prioridad de la familia es encontrar trabajo y la permanencia en el sistema escolar es relativa.
“Los estudiantes migrantes tienen déficits en su formación ya que constantemente se están trasladando de un lugar a otro junto a sus familias”, dice Courtney Siewert, profesora del programa ESL en la escuela secundaria de California. “Les cuesta integrarse. Por ejemplo en matemáticas es casi imposible que vayan al mismo ritmo que sus compañeros”.
El constante cambio de un centro educativo a otro también dificulta el seguimiento académic de los alumnos. Actualmente no existe un sistema de comunicación entre los distintos distritos de enseñanza a estos efectos. “Es complicado porque algunos estudiantes se van y luego regresan”, dice Siewart. “Pero nosotros no sabemos qué aprendieron en la otra escuela”.
No obstante, el programa MELL prevé asignarles a los estudiantes un número de identificación para documentar sus antecedentes académicos.Gudiño espera que el nuevo procedimiento entre en vigencia en poco más de un año.
Los problemas que hoy enfrenta California, Missouri, no son para nada nuevos. Karen Johnson, quien ha trabajado extensamente con estudiantes migrantes y sus familias, hace diez años experimentó los mismos inconvenientes en Monett, en el suroeste de Missouri.

Salvador trata de encestar el balón en la entrada de su casa. Otros de sus pasatiempos favoritos son patinar sobre hielo con sus primos y leer los libros de la colección “Nate the Great”.

“Durante los últimos 13 años ha ocurrido el mismo fenómeno migratorio que en California”, explica Johnson. “Luchamos para crear programas y ahora finalmente tenemos profesores acreditados que están abriendo camino con la comunidad latina”.
A pesar de los obstáculos que enfrentan a diario los alumnos migrantes, Johnson dice que ha visto historias ejemplares. Recuerda a una alumna llamada Nidia López, quien llegó a la escuela para empezar cuarto grado y hace poco se graduó en la Missouri Southern State University. Johnson dice que hoy López trabaja en un programa para inmigrantes en la ciudad de Greenbush, en Kansas.
“Podría darle el nombre de muchas otras personas que se han beneficiado con estos programas”, dice Johnson. “Y esto es así porque trabajamos en equipo para alcanzar un mismo objetivo”.
Para algunos estudiantes el futuro puede ser prometedor. Debido a los problemas de salud de María por el momento la familia de Salvador no se moverá de California. Y aunque en los próximos años los índice de deserción escolar sigan amenazando a los alumnos migrantes, el programa MELL puede dar a niños como Salvador mejores oportunidades de las que otros alumnos tuvieron en el pasado.
Por el momento, a Salvador sólo le queda esperar, y aferrarse a sus libros.



bullet
bullet
bullet
bullet
bullet
bullet
bullet

LINKS


TOP OF PAGE © Adelante - Columbia Missourian Publishing - School of Journalism at the University of Missouri