David Barreda / Adelante
Composition by Javier Solano
Rebecca Rivas reportera de Adelante traducido por Javier Auñón
El papá de Sara, que, de muchacho —en Ayacucho, Perú— jugaba en las calles, reía y disfrutaba de hacer juegos de palabras con sus
hermanos, y se devoraba las cha-plas, un crujiente trozo de pan, untándolo, a veces con jalea de sauco y otras con queso salado fresco hecho por los campesinos de las montañas,
tuvo que dejar su hogar de infancia expulsado por haber sido éste transformado en zona de guerra entre Sendero Luminoso y los soldados del ejército que los perseguían,
matando a cientos de inocentes y dejando a muchos sin hogar.
Así, llevó a su familia a los Estados Unidos un año antes de que el estallido de terror comenzara. Y, aunque la idea de su ciudad natal en ruinas aún lo persigue,
nunca más regresó.
Benchmark Books; 32 páginas.
Pero Sara Fajardo, su hija, sí lo ha hecho. A través del lente de su cámara y de sus palabras en su libro, “Un día en la vida de un
niño peruano”, emprende la dificultosa tarea de mostrarle al mundo, y a su padre también, una imagen más alegre de esa ciudad andina, narrándola a través
de los ojos de un niño ayacuchano de ocho años. “Si alguien conoce Ayacucho, piensa en violencia y terror”, dice. “Quiero darle a los niños otra
perspectiva”.
Sara, en su libro, relata la vida diaria de Jesús Enrique Fernández desde el desayuno hasta cuando susurra las “buenas noches” a su hermana.
Éste, como el resto de su trabajo, es el resultado de su esfuerzo por dar sentido a un mundo confuso para los niños. Cuando era maestra de primer grado en Oakland, California,
hace cinco años, enseñaba a sus alumnos a encontrar belleza en todas las cosas, sin importar en qué situación se encontraran.
Por ello, de la misma manera, el libro no se centra en la trágica historia de Ayacucho, sino en la belleza de los momentos que esos niños viven diariamente. Su plan es, ahora
que está realizando una segunda carrera como fotógrafa y periodista, continuar el relato en libros y artículos para revistas que aborden este tema. Esa es la causa
que la trajo a Missouri.
“Quiero escribir historias que expliquen las preguntas de la niña que hay en mí”, dice. Esa niña aún está viva y todavía puede ver
fugazmente a la pequeña Sarita, la que trataba de descifrar el curioso mundo que la rodeaba.
Ahora, Fajardo tiene la responsabilidad de producir el programa de radio “Global Journalist” en la estación de FM 91.3 KBIA de Columbia; y le gustaría proporcionar
un medio en el que los niños pudieran aprender y discutir sobre temas de importancia mundial. “Ellos son lo suficientemente inteligentes como para entender los conceptos básicos,
y saber que lo que tienen es un lujo”, dice Fajardo.
Una de las mejores partes de ser fotógrafa, dice, es poder entrar en la vida de las personas, como lo hizo con Jesucito y su familia, estrechando una relación que ha crecido
desde las semanas que pasaron juntos en el 2001 hasta hoy.
La publicación de su libro la ayudó a solidificar su meta en la vida. “Mi trabajo en la vida siempre girará alrededor de los niños”, dice. “Siempre
ha estado en mí”.