Política de los Oscar forman una barrera para el cine latino
por Suan Pineda editora de Arte y Espectáculos
Departamento Grafico de Adelante
“Cualquier cosa puede pasar” es la usual respuesta que críticos y expertos de cine logran articular cuando se les pregunta por predicciones de los
premios Oscar 2003.
El Crimen del Padre Amaro (nominada para mejor película extranjera), Y tu Mamá También (nominada para mejor guión original) y Hable con Ella (nominada para
mejor dirección y guión original) son las tres películas hispanas en la contienda de los premios más codiciados del cine. Frida, por su parte, tiene seis no-minaciones,
incluyendo a la de la mejor actriz.
Nadie se atreve a predecir los ganadores. Y las razones de tanta cautela se explican en la política de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Los estándares
con los que la Academia juzga no son los adecuados para juzgar una obra cinematográfica, según James Bowman, crítico de cine de la revista The American Spectator.
“[La Academia] usa el común denominador más bajo: ganar más dinero”, dice Bowman.
Otro problema propio de la academia es que el comité asignado para escoger las películas extranjeras cuenta con poca gente, observa José Quintanilla, crítico
de cine de la revista CinePremiere en México. Al haber muchas películas extranjeras presentadas y muy pocos jurados, la elección tiende a favorecer a las más
conocidas.
“El director [español] más famoso es Almodóvar y todos lo conocen”, dice Fernando Ducoing, quien escribió su tesina sobre el cine español.
No han sido nominadas películas aclamadas internacionalmente y reconocidas en sus países tales como Kamchatka de Argentina, Cidade de Deus de Brasil, y Los Lunes al Sol de
España.
“Es todo sobre política”, dice Bowman. “El buen gusto es raramente la primera consideración de los miembros de la Academia”.
Según estos críticos, la industria cinematográfica estadounidense es, pues, una industria y no más un arte. Y la resurrección del cine mexicano, según
Quintanilla, no es más que un mito comercial.
“Todos los años hacemos películas de calidad similar”, dice. “Los distribuidores estadounidenses han aprendido que una promoción similar a la que
utilizan con las películas estadounidenses puede funcionar con las películas latinoamericanas”.
Tanto Quintanilla como Bowman concuerdan en que gran parte de la política de Hollywood obedece a la lógica de “las cuentas atrasadas”. Por ejemplo, Salma Hayek
tiene escasas posiblidades de ganar por ser su primera nominación, dice Bowman. Él piensa que con un par más de nominaciones, Hayek obtendrá la anhelada estatuilla,
pero que esta vez es el turno de Julianne Moore de Far from Heaven.
En lo que sí podría ganar Frida es en los aspectos técnicos. “[Frida] hace lucir a los escenarios y personajes de la forma idealizada que se tiene sobre los
mexicanos”, dice Quintanilla.
Y tu Mamá También, por el contrario, presenta un paisaje más crudo de México.
El Crimen del Padre Amaro, además de despertar controversia, ha dado un paso firme dentro de la disputa por el Oscar a la mejor película extranjera. Para Bowman, esta película
mexicana tiene las ma-yores posibilidades de ganar por su temática.
“Su mensaje es anti-católico y Hollywood es anti-religioso”, dice.
Retomar la naturaleza artística de la cinematografía y alejarla de las políticas burocráticas y comerciales parece ser el punto de encuentro de estos expertos
del cine.
“Más allá de premios y concursos, tenemos que volver a aprender que la última palabra la tiene el público, hable o no hable español”, concluye
Quintanilla.