LUCY
BETZ/Especial para Adelante María Morales en
su fiesta de despedida de Columbia, el 23 de
enero.
Hace
poco Alejandra Mendoza recibió una notificación
de despido por demás irónica. La compañía
en que trabajaba cerró sus puertas y decidió trasladar
sus operaciones a México.
Además de esto, su jefe le negó el seguro
de desempleo.
El cuadro no podría haber sido más desalentador
de no ser por María Sánchez de Morales.
“Ella fue a los tribunales conmigo y me tradujo
todo,” dice
Mendoza. “Gracias a María finalmente pude
obtener mi seguro de desempleo”.
Como trabajadora social del departamento de Salud en
el Centro Latino de Columbia, Morales ha sido el nexo
entre muchos inmigrantes y los recursos que ellos necesitan.
Sin embargo, ahora planea volver a su Laredo natal, en
Texas, para abrir una notaría pública.
“Mi esposo pinta cuadros con aerosol y él
también
puede progresar más allá que aquí”,
dice Morales.
Esta mudanza es para ella un paso más hacia su
objetivo de servir a la comunidad latina en los Estados
Unidos.
“Quiero ayudar a la gente a aprender a valerse por sí misma”,
explica.
Aún en vísperas de su partida, Morales se da cuenta de que todavía
hay personas en Columbia que necesitan su ayuda.
“Parece que la gente siempre tiene una cosa más para pedirme”,
dice.
Para Bill Monroe, enfermero del departamento de Salud y tesorero del Centro Latino,
el secreto de Morales es que “ella sabe dónde encontrar lo que la
gente necesita”.
Uno de los casos más memorables que Morales recuerda fue cuando ayudó a
una mujer embarazada. La señora necesitaba pedir una cita en la oficina
de Planificación Familiar, donde no tenían un traductor de español.
“Yo la acompañé hasta el lugar pero la hice pedir su propio
turno
ya que ella había tomado clases de inglés como segundo idioma”,
cuenta. “Estaba lista para ayudarla, pero ella se esforzó y pidió la
cita por sí misma”.
Además de proveer servicios, Morales ha desarrollado fuertes vínculos
con la comunidad. “María ayudó a construir un diálogo
con la comunidad latina”, dice Eduardo Crespi, director del Centro Latino. “Logró que
la gente tuviera más confianza para venir al Centro”.
Morales construyó esta relación con la gente involucrándose
en los problemas de aquellos que venían a pedirle ayuda. Su rol fue mucho
más allá del de traductora o trabajadora social; se transformó en
una militante de la comunidad latina.
“Yo tuve que pasar por lo mismo a mi tiempo y sé que no es difícil”,
dice Morales. “Por eso no quiero que la gente le tenga miedo a la ley”.
En una oportunidad, Morales se vio en aprietos mientras intentaba enseñarle
inglés a un grupo de 15 mujeres latinas. Entonces se le ocurrió una
idea. Sabiendo que a estas señoras les gustaba ver telenovelas, Morales
les comentó sobre la telenovela estadounidense “Days of Our Lives” (Días
de nuestras vidas). Las mujeres se entusiasmaron con la trama de la novela y
mirando televisión cada tarde lograron mejorar su inglés y ganar
la confianza que necesitaban para tramitar sus papeles de ciudadanía.
Luego de ocupar un lugar tan importante en la comunidad, no hay dudas de que
la partida de Morales será difícil de digerir para sus compañeros
y para las personas que ella ayudó.
“Nos da pena que se vaya”, dice Roxana Huamán, trabajadora
social. “Estamos
perdiendo a alguien de gran coraje, que es amiga, compañera y parte de
la comunidad”.
Al cierre de esta edición, Huamán fue elegida para ocupar el cargo
de Morales en el Centro Latino.