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Dos planes, mucha polÉmica

Las propuestas para legalizar a trabajadores indocumentados generan esperanzas y dudas


Reportero de Adelante
Traducido por Julio Panduro

Associated Press
El 7 de enero, Bush anunció su plan de inmigración en el Salón Este de la Casa Blanca. El presidente dijo que su propuesta contempla dar estatus legal a millones de trabajadores indocumentados a través de un programa de empleo temporario. El proyecto, sin embargo, no incluye la posibilidad de que los trabajadores obtengan la residencia estadounidense.

Por Coulter Jones
Reportero de Adelante
Traducido por Julio Panduro
Por primera vez desde que los ataques terroristas del 11 de septiembre empujaron a un rincón las reformas de inmigración, la legalización de millones de trabajadores indocumentados parece estar un poco más cerca. El presidente Bush propuso el 7 de enero un cambio en las políticas de inmigración con un programa temporal de trabajo. Dos semanas más tarde, el Senado introdujo un proyecto de ley en el que los legisladores han trabajado por casi dos años.
Las reacciones no se hicieron esperar.
Los abogados de inmigración temen que la propuesta de Bush vulnere los derechos de los inmigrantes, mientras que grupos conservadores dicen que ambos planes concederían una amnistía a los inmigrantes indocumentados, recompensando así a quienes rompieron la ley.
En tanto, grupos defensores de los derechos de los latinos, como la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC, por sus siglas en inglés) y el Consejo Nacional de La Raza (NCLR), dijeron que a pesar de sus reservas estaban contentos de ver que el tema ocupaba titulares periodísticos.
“Es bueno que la inmigración regresa a la mesa de debate”, dijo Gabriella Lemus, directora de legislación de LULAC. “Es una oportunidad para hacer algo”.

  no hay amnistÍa


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Ambos planes contemplan legalizar entre 8 y 12 millones de trabajadores indocumentados que residen en los Estados Unidos, y al mismo tiempo reforzar la seguridad a lo largo de la frontera.
Pero se teme que se pueda crear un grupo de trabajadores de segunda clase que sería explotado por nuestra sociedad, según dijo la portavoz del NCLR, Michelle Qurain.

  Los proyectos

George W. Bush
• Plantea brindarle estatus de “trabajador temporario” a un número indefinido de trabajadores junto a sus respectivas familias, siempre y cuando tengan un contrato de trabajo.
• Luego de tres años, los trabajadores deben regresar a sus países de origen o solicitar un pedido de renovación de estatus legal.
• El proceso de renovación estaría limitado a un número de años que aún no ha sido determinado.
• Los trabajadores temporarios no estarían amparados por una ley que les garantice el cobro de un salario mínimo ni otros derechos laborales básicos.
• Se crearía un sistema especial de cuentas bancarias que estimule a los trabajadores temporarios a ahorrar antes de volver a sus países, además de otros “incentivos económicos” que hasta el momento no han sido detallados.
• La denominada green card al igual que el estatus de residencia permanente en los Estados Unidos estarían sujetos a las mismas medidas empleadas en el pasado.

El Senado
• Ofrece la posibilidad de obtener la residencia permanente o la ciudadanía estadounidense en función del cumplimiento de varios requisitos:
— Haber vivido en los Estados Unidos por cinco años antes de la promulgación de la ley.
— Haber trabajado cuatro de esos cinco años, más un año adicional durante el proceso de postulación para la residencia.
— No tener antecedentes policiales.
— Haber pagado todos los impuestos federales.
— Haber pagado un importe adicional de mil dólares sobre el costo de la tarifa de solicitud de la green card (el dinero recaudado será destinado a la patrulla fronteriza).
• Propone acelerar los trámites para más de un millón de familiares de inmigrantes que aguardan para obtener la ciudadanía estadounidense.
• Establece un programa de trabajo temporario, pero el mismo está limitado a 350 mil aspirantes.

— Traducido por Isaac Itman

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La propuesta de Bush, con su énfasis en el programa temporal de trabajo y la posibilidad de abrir cuentas bancarias en los Estados Unidos, tiene reminiscencias del programa Braceros, que funcionó entre 1942 y 1964. En esa oportunidad, para combatir la carencia de trabajadores en la agricultura y la industria, los Estados Unidos firmaron un acuerdo con México, en 1943, que permitió que más de 4 millones de mexicanos cubrieran cargos vacantes en este país. Para asegurarse de que los trabajadores no se quedasen en los Estados Unidos, parte de su salario fue retenido. Muchos de ellos nunca recibieron el pago completo y hubo un gran número de denuncias por explotación de los trabajadores.
“El programa Bracero causó daño a la gente y creó situaciones de servidumbre”, dijo Lemus. “Estoy convencida de que esos no son los principios que los Estados Unidos pregonan”.
A diferencia de la propuesta de Bush, el proyecto del Senado ofrece la legalización definitiva de los trabajadores y prioriza a las personas que esperan reunirse con su familia en los Estados Unidos. Procesar los papeles de más de un millón de parientes es una tarea larga, que desalienta al más optimista.
El proyecto del Senado está limitado a 350 mil inmigrantes, una pequeña fracción de los indocumentados que ya viven en el país, mientras que la propuesta de Bush no menciona límite alguno.
En tanto, grupos conservadores como el Centro para Estudios de Inmigración (CIS, por sus siglas en inglés) y la Federación por la Reforma Americana de Inmigración (FAIR), temen que ambas propuestas se conviertan en un programa de amnistía para los indocumentados.
Los coautores del proyecto, el senador demócrata Tom Daschle (South Dakota) y el senador republicano Chuck Hagel (Nebraska), niegan que su iniciativa otorgue amnistía a los inmigrantes indocumentados ya que establece una serie de estrictos requisitos laborales.
Los críticos, sin embargo, dicen que es poco probable que los inmigrantes vuelvan de inmediato a sus hogares después de vivir y trabajar en los Estados Unidos por varios años.
“Las personas que vienen son seres humanos, se enamoran, tienen amigos, echan raíces”, dijo el vocero del CIS, Juan Keeley. “Un programa de trabajadores temporarios es un sinsentido. Por eso lo llamamos amnistía”.
Por otra parte, el vocero de la FAIR, David Ray, dijo que la situación económica actual de los Estados Unidos es muy poco propicia para contener iniciativas como las que se han propuesto. También dijo que Bush utiliza diversas palabras para evitar llamar al programa por su nombre, amnistía.
“Puedes ponerle un vestido de fiesta a un cerdo, y aún sigue siendo un cerdo. Esto es claramente una amnistía”, subrayó Ray.
Debido a la controversia que rodea al tema, es poco probable que ley alguna sea aprobada antes de las elecciones de noviembre. Luego, depende de quien gane, es probable, incluso, que las iniciativas mueran.
“Las buenas noticias para los estadounidenses es que ninguna de las propuestas tiene oportunidad de ser promulgada”, comentó Keeley. “En un año electoral raramente vemos que un tema doméstico que genera divisiones se apruebe en el Congreso.”
Los senadores republicanos de Missouri, Kit Bond y Jim Talent, no han adoptado una postura sobre el tema. El republicano Kenny Hulshoff (Columbia) tampoco tomó una posición formal, pero evaluará la situación de acuerdo a sus propias ideas sobre inmigración, dijo el vocero Scott Baker.
“En general, el legislador se opone a la amnistía para los inmigrantes ilegales”, añadió Baker. “Considera que aquellos que evaden las leyes de inmigración, no merecen un tratamiento preferencial.”
Mientras tanto, los motivos de Bush dejan algunas dudas. A pesar de la tradicional lealtad de los votantes latinos con el Partido Demócrata, Bush y el Partido Republicano han trabajado duro para atraer a este grupo demográfico.
“La iniciativa aparece justo al inicio de un año electoral, y es tremendamente impopular entre el electorado (conservador) de Bush; creo que es de un gran cinismo”, dijo Keeley. “De cualquier ángulo que se analice la propuesta, encaja perfectamente en el modelo proselitista de un año electoral”


Advertencia:
¡ no hay amnistía!

A pesar de que las propuestas de Bush y del Senado están lejos de convertirse en ley, algunas compañías han comenzado a colocar avisos en periódicos en español ofreciendo ayuda para regularizar los documentos necesarios para una supuesta amnistía. Suzanne Gladney, abogada de inmigración de Kansas City, aconseja no dar dinero a nadie que ofrezca este tipo de ayuda.
“No le de dinero a estas personas”, dijo. “Ellos no pueden ayudarle”.
La mejor opción que los inmigrantes indocumentados tienen para prepararse ante una eventual reforma de las leyes de inmigración, comentó Gladney, es mantener sus archivos de trabajo organizados.
Así mismo, no es recomendable ir a la oficina de inmigración para preguntar acerca del plan si usted no tiene sus documentos en regla, advirtió Gladney. Varias personas han sido detenidas cuando han acudido a las autoridades federales para despejar dudas sobre inmigración.

— Traducido por Julio Urdaneta



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