Por Carolyn Szczepanski Reportera de Adelante Traducido por Jorge Cornejo Calle
Por más de dos años, Antonio Flores trabajó siete
noches por se-mana limpiando un local de la cadena de
tiendas Wal-Mart en Piscataway, New Jersey. Aunque trabajaba
60 horas semanales, no recibía pago por horas
extras ni tenía derecho a ningún beneficio.
En una ocasión en que se cortó con la hoja
de un raspador de cera, simplemente le ordenaron seguir
trabajando.
En su condición de trabajador indocumentado, Flores
tenía pocas opciones. El 23 de octubre el gobierno
federal realizó una intervención en la
tienda y lo arrestó por su situación de
inmigrante ilegal.
Flores es ahora parte de una demanda civil por mil millones
de dólares, que sostiene que Wal-Mart contrató con
conocimiento de causa a inmigrantes indocumentados y
los forzó a trabajar en condiciones que violan
las normas estadounidenses sobre el empleo. Como consecuencia
de una serie de importantes operativos, el empleador
más grande del país enfrenta demandas que
podrían sentar un precedente legal al responsabilizar
a las grandes corporaciones por los actos de sus subcontratistas.
El 4 de noviembre, Wal-Mart recibió una notificación
proveniente de un gran jurado federal en Pennsylvania.
Esto confirmó que la compañía se
encuentra bajo investigación por incluir a inmigrantes
indocumentados en sus equipos de limpieza subcontratados.
La compañía podría recibir una multa
de hasta 10 mil dólares por cada trabajador indocumentado.
Además de la demanda federal, un equipo de abogados
presentó una demanda civil por mil millones de
dólares en nombre de docenas de inmigrantes indocumentados
y mal pagados. Muchos de ellos fueron arrestados en las
intervenciones de octubre.
Los portavoces de Wal-Mart han sostenido que la cadena
de tiendas desconocía las violaciones laborales
del uso de trabajadores indocumentados.
Pero Mira Mdivani, una abogada de inmigración
en Kansas City, afirmó que hay un fuerte precedente
legal para las demandas del gobierno y de los inmigrantes.
Según Mdivani, el caso que dará mayor crédito
a las demandas contra Wal-Mart es el de Mendoza contra
Zirkle Fruit Co., de septiembre de 2002. En él
se sostuvo que una compañía es responsable,
según la Ley de Organizaciones Corruptas y Extorsivas
(RICO, por sus siglas en inglés), si conscientemente
utiliza trabajadores no autorizados provenientes de otro
contratista.
Según los abogados, esto es directamente relevante
para los casos contra Wal-Mart, ya que el gobierno y
los grupos de inmigrantes están tratando de establecer
una relación entre la cadena de tiendas más
grande del mundo y las compañías subcontratistas
que utiliza para la limpieza de sus tiendas.
“Eso es lo diferente y satisfactorio sobre este caso”, dijo James
Linsey, uno de los abogados que re-presenta a los trabajadores indocumentados. “La
investigación criminal está llegando cada vez más arriba,
hacia los verdaderos culpables”.
“La idea de que ‘no puedes llegar a mí porque hay capas que
me protegen de los actos ilegales’ es exactamente lo que hace un timador”,
señaló Linsey. “Pero en el caso de Wal-Mart esa maraña
de negaciones está finalmente desentrañándose”.
Las intervenciones de octubre fueron las terceras en cinco años, lo
cual implica una repetida violación de la ley. Conversaciones telefónicas
interceptadas secretamente su-gieren que ejecutivos de la compañía
sabían que los trabajadores contratados eran indocumentados. En todo
el país están ahora apareciendo inmigrantes que fueron empleados
por Wal-Mart; sin la seguridad de un trabajo sienten que no tienen nada que
perder, afirmó Linsey.
“Las huellas de lo que hizo Wal-Mart están por todas partes”,
dijo Linsey. “Les va a ser imposible negarlo. No hay forma de que puedan
ganar un caso como éste”.
Mdivani señala que la demanda civil tiene grandes posibilidades de éxito
porque los demandantes incluyen tanto a trabajadores legales como a ilegales.
Las implicancias de este caso, sin embargo, podrían complicarse si se
llega a responsabilizar a las compañías por los trabajadores
indocumentados. Ello porque aunque muchos negocios a lo largo del país
emplean a trabajadores inmigrantes, las inadecuadas leyes de inmigración
dificultan que éstos obtengan un estatus legal, dijo Mdivani.
“Una de dos cosas ocurrirá: o un reinado del terror, no sólo
contra los inmigrantes sino también contra los empleadores, o que empleadores
de todo el país se levanten para pedir al Congreso que cambie las leyes
de inmigración”, afirmó.