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cantar para Resistir

La música en México se torna política con el nacimiento de una nueva generación de rock en español

Foto cortesía de Molotov
De izquierda a derecha: Randy Ebright, Micky Huidobro, Paco Ayala y Tito Fuentes.
El grupo mexicano Molotov combina los sonidos del rap-metal con una ácida crítica social. Sus miembros se maqui-llaron como KISS, la banda heavy-metal de los ‘70, luego de que la Iglesia Católica de su país calificara al grupo estadounidense como satánico.

“Yo ya estoy hasta la m——- /de que me pongan sombrero
Escucha entonces cuando digo/no me llames frijolero.
Y aunque exista algún respeto/ y no metamos las narices
nunca inflamos la moneda/ haciendo guerra a otros países.
Te pagamos con petróleo/ e intereses nuestra deuda
mientras tanto no sabemos/ quién se queda con la feria.
Aunque nos hagan la fama/ de que somos vendedores
de la droga que sembramos/ ustedes son consumidores”.


– “Frijolero”, Molotov


Colaboradora de Adelante
Traducido por Roberto Aguirre
Desde comienzos de año, el tema musical con tinte político,“Frijolero”, ha sonado mucho en las radios mexicanas, causando gran sensación entre los mexicano-estadounidenses y los latinos a ambos lados de la frontera. Esta canción bilingüe del grupo Molotov, con un estilo rap-metal, es una ácida crítica a las relaciones raciales entre los Estados Unidos y México. “Es una crítica social”, dijo Micky Huidobro, vocalista de Molotov, en un artículo publicado por la revista NYRock. “En México hay espacios en televisión para artistas sin talento, como Ricky Martin o los Backstreet Boys, que no componen sus propias canciones. La gente quiere verse en una discoteca con un conver-tible blanco, como Ricky Martin, pero esa no es la realidad. La realidad es la pobreza de nuestra gente. La mayoría no tiene dinero para ir a una discoteca y comprarse un trago. Eso es lo que criticamos en nuestras canciones”, afirmó.
Frijolero es una muestra de un clima de rebelión política en la música mexicana. El grueso de las canciones que se escuchan en las radios mexicanas nunca pegaría en el mercado estadounidense. La música popular de México contrasta notablemente con el estilo superfluo de la música de moda en los Estados Unidos. En tiempos en que los re-ferentes sobre política son Eminem y Madonna, grupos mexicanos como Molotov parecen modernos Alexis de Tocqueville, un intelectual francés que analizó la sociedad y la democracia estadounidense. Lamentablemente, los días de gloria de la música de protesta estadounidense desaparecieron con la década del 60.
El rap de Molotov toma en cuenta las dos caras de la moneda con los puntos de vista de un inmigrante mexicano y un agente de la patrulla fronteriza de los Estados Unidos. El coro en inglés “No me llames gringo, tu h..... frijolero/quédate en tu lado del río” impacta al oyente. Uno de los éxitos “Gimme tha power”, menciona a los policías corruptos, la pobreza y el soborno. Estas canciones no invitan a bailar, sino a pelear. ¿Y a esto se le puede llamar música pop?
El crítico de música y compositor Enrique Blanc, nacido en Guadalajara, México, atribuye parte de la popularidad de Molotov a su ácido humor negro. Muchas de sus canciones tocan temas frívolos, pero se alternan con otras sobre temas profundos. La canción “Gimme tha power” refleja lo que muchos mexicanos sienten respecto de sus gobernantes, dice.
“En canciones como ‘Gimme tha power’ se explotan los sentimientos que mucha gente tiene desde hace décadas hacia los políticos de México. Ayuda a legitimizar una discusión que parecía frívola con canciones como ‘Cerdo’”, afirma. En otras palabras, sostiene Blanc, Molotov muestra que uno puede ser divertido y responsable en la política al mismo tiempo.
El mexicano Luis Vásquez, quien estudió diseño gráfico en la University of Missouri, está de acuerdo con mucho de los sentimientos que expresa Molotov. “La cultura mexicana se está tornando cada vez más política”, dijo Vásquez. Tras décadas de ver escasos cambios en su go-bierno, agrega, el espíritu de rebelión se ha fortalecido entre la gente. “Nuestra música refleja eso. Estamos cansados de que se aprovechen de nosotros. Estamos cansados de ser una colonia que los Estados Unidos dirige”, dice. Esta música popular, conocida como rock en español, es la expresión y la formadora de una generación de jóvenes de entre 15 a 25 años; una generación que tiene en sus manos el poder de lograr los cambios.
Vásquez también afirmó que el rock mexicano se refiere a lo que muchos llaman imperialismo yanqui. “Es una protesta que, para bien o para mal, vivimos bajo los deseos del gobierno de los Estados Unidos”, dice. Incluso Molotov, la banda que logró fama con críticas a los Estados Unidos, recibe sus ingresos económicos de un sello discográfico estadounidense.
Otra popular banda mexicana, Los Tigres del Norte, dedica sus temas a comentarios sociales. Aún cuando la banda ya tiene 30 años de trayectoria, todavía cuenta con espacios regulares en la radio. Por ejemplo, su tema “Somos más americanos”, es un mensaje a los estadounidenses y al mundo de que los mexicanos estuvieron primero en estas tierras: “Ya me gritaron mil veces/ que me regrese a mi tierra/ porque aquí no quepo yo/ quiero recordarle al gringo/ yo no crucé la frontera/ la frontera me cruzó... Y si a siglos nos vamos/ somos más americanos/ somos más americanos/ que el hijo de anglosajón”.
Durante 30 años de carrera, Los Tigres del Norte han logrado la preferencia de la gente con el ritmo norteño, al que agregaron mensajes sociales.
La música popular mexicana es más que el ataque a un blanco fácil como lo son los Estados Unidos. También se rebela contra el abuso y la corrupción de su propio gobierno. En las últimas décadas, la tumultuosa política ha servido de inspiración para el nuevo rock mexicano. Antes que Vicente Fox asumiera el poder en 2000, los mexicanos fueron gobernados durante 71 años por la mano de hierro del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Aunque Fox es considerado un progresista por muchos mexicanos, otros pensaron que su elección no causaría grandes cambios. Según Blanc, otro referente político es el Subcomandante Marcos y los grupos indígenas de Chiapas. La música con tinte político “deriva de situaciones que viven los pueblos en determinados momentos”, dice Blanc. Es decir, que no es un fenómeno exclusivo de México. Los temas políticos son comunes en la música de muchos países de Latinoamérica, afirma.

Photo courtesy of Ely Guerra
Ely Guerra highlights the struggle of indigenous people in her album Lotofire.

Los ataques contra los gobernantes no son las únicas manifestaciones políticas de los cantantes mexicanos. Otros toman temas feministas. Ely Guerra, por ejemplo, incluye temas de igualdad de género en sus canciones de folk-rock. La canción “Yo no” de su tercer álbum, Lotofire, es un himno feminista contra la violencia doméstica. Sus pa-labras reflejan la búsqueda de muchas mujeres para superar el vacío y el miedo. En “Vete”, otra canción de Lotofire, Ely Guerra canta sobre la igualdad para el pueblo de Chihuahua, México. “Se ha prestado mucha atención a la cultura de Chiapas, pero se ha hecho poco por los pueblos de Chihuahua”, escribió Guerra en su página de Internet.
Los indígenas Tarahumara, de Chihuahua, representan el 3,2 por ciento de la población mexicana y por años han sido víctimas de los zares de la droga. En “Vete”, Ely canta desde el punto de vista de un indígena: “Vete cuando puedas/ porque te quiero matar/ voy a defenderme desde ahora hasta el final/ déjame en silencio/ ya no hay nada/ más que hablar/ vete ya sabiendo/ que no puedes regresar/ finalmente yo decido/ lo que viene y va”.
Pese a todos los comentarios y quejas, la música popular mexicana todavía no ofrece alternativas de solución. Tal vez tampoco existan. Sin embargo, se ha logrado que temas que se refieren a problemas importantes aparezcan en la radio, un medio de fácil acceso. Y ese es el primer paso para el cambio.



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