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El misterio de la Virgen de Guadalupe

Una investigación de la imagen lanzó resultados sorprendentes


Colaboradora de Adelante


Nota del editor: Hay pocas cosas más cercanas al corazón de los latinos que la Virgen María, especialmente la Virgen de Guadalupe, quien se apareció en la forma de una mujer morena a un indígena mexicano llamado Juan Diego. Las historias sobre la misteriosa aparición han servido de inspiración por siglos. Elena Rodríguez Sánchez ha recopilado algunas de ellas para compartirlas con ustedes.


Desde mediados del siglo pasado, numerosos expertos examinaron la tilma de Juan Diego para responder preguntas que la ciencia aún no puede explicar. El más reciente descubrimiento fundamentaría la veracidad histórica de la aparición de la Virgen de Guadalupe en 1531 en México.

 

Cada respuesta descubre más preguntas
José Aste Tonsmann es un ingeniero peruano especialista en digitalización de imágenes, quien en los años 80, cuando hizo sus descubrimientos en los ojos de la Virgen, se encontraba residiendo en México y trabajando para el Centro Científico de IBM. A fines de 2001, publicó sus resultados en una conferencia dictada en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma. Durante los 20 años que duró su estudio, Aste Tonsmann amplió fotos de los ojos de la Virgen y encontró algo sorprendente. Los personajes reflejados en sus ojos coinciden con los que estaban presentes en el momento de la aparición, de acuerdo con el relato del “Nican Mopohua” escrito en lengua Nahuatl en el siglo dieciséis.
La pupila refleja un franciscano de cuyo rostro se desliza una lágrima, un hombre con la mano sobre la barba (el obispo Zumárraga), otro indígena en oración, niños y otros tantos franciscanos.
Los científicos no se explican cómo en tan pequeño espacio —la córnea— pueden estar pintadas todas esas imágenes que fue necesario ampliar 2.500 veces para poder verlas.
En el centro de las pupilas, a escala más reducida, se ve otra escena independiente de la primera: una familia indígena formada por una mujer, un hombre y algunos niños.
Los expertos textiles no pueden responder cómo se ha conservado la imagen de la Virgen de Guadalupe durante 472 años, expuesta al polvo, al calor y a la humedad, sin deshilacharse ni desteñirse. En 1993 la cubrieron con un vidrio especial. La tilma de Juan Diego se conserva hoy en la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México.
La tela es fibra de ayate mexicano que se descompone a los veinte años, como ha sucedido con varias reproducciones fabricadas en ese mismo tejido. El alemán Richard Kuhn, premio Nobel en Química, estudió la pintura en 1936 y concluyó que los colorantes no son minerales, ni vegetales, ni animales.

La pintura que cubre la tela es otro misterio.
En 1979, los científicos de la NASA Philip Callagan y Jodie Smith estudiaron la tilma con rayos infrarrojos. Según ellos, la imagen habría sido pintada directamente, sin esbozos ni correcciones. No tiene pinceladas. La técnica es desconocida en la historia de la pintura. La imagen cambia ligeramente de color según el ángulo de visión.
El 14 de noviembre de 1921, un obrero depositó una bomba a escasos metros de la urna que protege la tilma. La explosión demolió las gradas de mármol del altar mayor; los ventanales de las casas vecinas y un Cristo de latón se doblaron, pero ni siquiera el cristal que cubría la imagen de la Virgen sufrió daño alguno.
El 31 de julio de 2002 Juan Pablo II viajó a México para ca-nonizar al vidente Juan Diego en la Basílica Guadalupana. La Iglesia Católica ha aceptado tres apariciones marianas: Lourdes, Fátima y Guadalupe.
rosas en una ventosa cumbre
Según el ‘“Nican Mopohua”, una fría mañana en diciembre de 1531, el indígena Juan Diego caminaba para ir a clases de catecismo y a Misa cuando, al pie del cerro Tepeyac, en México, escuchó una voz: “Juanito, Juan Dieguito”. El niño vio a una señora más ra-diante que el sol que se presentó como la “siempre Virgen María, Madre de Dios” y le pidió que hablara con el Obispo para que le levantaran un templo.
El Obispo no hizo caso. Al día siguiente, lunes, Bernardino, el tío de Juan Diego, enfermó gravemente. “Ve a la capital, a México. Tráeme al sacerdote para confesarme”, le dijo. Juan Diego salió y pensó en no pasar por el Tepeyac, para no perder tiempo. La señora le salió al encuentro por el otro camino. “Lo que te preocupa no es tan importante. ¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre? Sube a la cumbre, corta las flores que verás y tráelas”. Juan Diego se asombró de ver tantas rosas a pesar del frío y la aridez de aquella ventosa cumbre. Esa fue la prueba que llevó ante el Obispo. Juan Diego abrió su manto, es decir su tilma, y se esparcieron las rosas. La imagen de la Virgen María estaba misteriosamente pintada en el interior de la tela. El Obispo y todos los presentes cayeron de rodillas y pidieron perdón por no haber creído.

Festejos en columbia
La festividad de la virgen es el 12 de diciembre. En Columbia, Missouri, la Parroquia del Sagrado Corazón tendrá una celebración más colorida que en años anterio-res, con comida, danza, música típica y la participación de niños.

Elena Rodríguez es columnista del periódico católico Eco Católico de Costa Rica. Estudiante de la maestría de la escuela de periodismo de la University of Missouri, Rodríguez es una de las organizadoras de la fiesta de la Virgen de Guadalupe en la Sacred Heart Church en Columbia, Missouri.

 



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