Este mes la columna
responde a la pregunta de una lectora que quiere saber
si puede
casarse con un inmigrante indocumentado.
La respuesta es sencilla: mientras el inmigrante tenga
un certificado de nacimiento puede casarse con un ciudadano
estadounidense o con un residente permanente.
Pero el siguiente paso, el patrocinio de su nuevo cónyuge
para legalizar su permanencia en los Estados Unidos,
es más difícil. Las posibilidades varían
enormemente, dependiendo de las circunstancias. Es
recomendable consultar a un abogado especializado en
inmigración, porque cada caso es diferente.
¿Qué sucede si el inmigrante entró legalmente
a los Estados Unidos pero luego su visa expiró? En este caso es posible obtener una green card aún
cuando su estadía pasó los límites
temporales previstos en la visa. Usted puede pedir un
cambio de estatus para su esposo usando un formulario
I-130 y un I-485 para ajustar o modificar el estatus.
Luego de que estos formularios han sido aprobados, usted
será citado para una entrevista. En ese momento
tendrá que presentar una declaración de
apoyo económico, evidencia de su vida matrimonial
y otros documentos. Mientras espera, puede postular para
un permiso de trabajo.
¿Qué sucede
si ha entrado a los Estados Unidos ilegalmente? Si entró ilegalmente o “sin inspección” — como
se denomina — todavía tiene una posibilidad
de obtener un estatus legal si puede probar que nunca
ha sido arrestado ni ha estado en la lista de deportación,
y si puede persuadir al oficial consular de que su ausencia
provocaría un grave perjuicio a su cónyuge
ciudadano estadounidense o residente permanente.
Pero esta alternativa tiene sus riesgos ya que implica
salir de los Estados Unidos. El proceso funciona de la
siguiente manera: usted postula para obtener el estatus
legal de su esposo usando un formulario I-130 y luego
espera su aprobación.
Luego de conseguir la aprobación, su esposo deberá regresar
a su país de origen y llenar un formulario I-601.
A través de este formulario se le requiere al
gobierno de los Estados Unidos que no aplique la regla
de restricción de entrada por el plazo de 3 a
10 años, basándose en el daño que
podría provocar esta ausencia a su cónyuge
ciudadano estadounidense o residente permanente.
La decisión de aplicar o no la regla está en manos de un oficial
consular y depende de él que la misma se mantenga o no ante la petición
del inmigrante. Por esta razón es aconsejable que usted recurra a un abogado
de inmigración que pueda asesorarlo acerca de sus posibilidades de solicitar
la no aplicación de la regla. Sin embargo, nadie está en condiciones
de asegurarle un resultado. La entrada no autorizada a este país es considerada
una ofensa seria y por ello podría privársele al esposo del retorno
a los Estados Unidos por un plazo de 3 a 10 años, de acuerdo a la duración
de su estadía ilegal y de otros factores.
Por otro lado, permanecer en los Estados Unidos puede complicarse definitivamente
si el inmigrante ha ingresado ilegalmente es arrestado; esto podría significar
la deportación y la prohibición de reingreso al país.
Usted deberá evaluar los riesgos y tomar la mejor decisión de acuerdo
a su caso.
Agradecemos a los abogados
Stephen Blower, Suzanne Brown y Carlina Tapia Ruano
por su ayuda en esta columna. Si usted tiene alguna pregunta para “Usted & la
Ley”, por favor escriba a admin@adelantesi.com.