Hoy nos hemos levantado
a un país nuevo, con una conciencia nueva, surgida
del amasijo de hierros de un tren.
Hoy nos hemos levantado con el alma herida, la memoria
turbada, el espíritu intranquilo. Nos hemos
mirado y en silencio no hemos encontrado respuestas
a preguntas inevitables.
De la chatarra de esos trenes, de la sangre derramada,
y las vidas entregadas nos queda el grito desgarrado
pero callado de un pueblo, el español, que se
levanta atónito ante una infamia desproporcionada.
Ayer nos levantábamos para ser testigos de un
radical cambio en la realidad que nos rodea.
Hoy buscamos un sentido nuevo a esa realidad, a este
país nuevo en el que la vida sigue, milagrosamente
continúa a pesar de unos pocos que se empeñan
en lo contrario.
Hoy busco un coraje nuevo para enfrentarme a la vida,
para subirme a un tren y encontrar respuestas al despertar
emocional en el que estamos sumidos.