Después de casi cinco meses en la cárcel, han sido deportados 16 de los 18 inmigrantes arrestados en la redada en Lake of the Ozarks hecha
por las autoridades fe-derales.
Veintiséis inmigrantes han sido detenidos en una investigación federal de la industria de servicios de limpieza. Uno de los empleadores, National Sales and Service, es un
contratista que proveía trabajadores de limpieza a Tan-Tar-A Resort en Osage Beach.
Tres de estos inmigrantes, desde sus casas en la zona rural de Oaxaca, México, comparten una traumática historia acerca de su experiencia con el sistema penal de Missouri.
Todos sintieron alivio de estar de regreso con sus fami-lias, pero les preocupa mucho su situación económica.
El 6 de noviembre, agentes del Servicio Interno de Recaudación de Impuestos (IRS, en inglés) y del Servicio de Inmigración y Naturalización (INS, en inglés)
detuvieron en una redada a 18 inmigrantes del área de Camdenton. Uno de ellos, un menor, fue deportado inmediatamente, mientras que los 17 restantes fueron llevados a la cárcel
del Condado de Montgomery. Ese mismo día, el mismo agente especial del IRS llegó a la casa del dueño de National Sales and Service, Leonard Snider, con una orden de
cateo. Snider era sospechoso de “empleo y alojamiento de inmigrantes ilegales, incumplimiento de pago de impuestos, uso de números de seguro social y tarjetas de resi-dencia
falsos y lavado de dinero”.
Durante los siguientes meses, los inmigrantes fueron interrogados acerca de su empleo con National Sales and Service. Los trasladaron a diferentes cárceles, y otros 11 inmigrantes
de St. Louis fueron encarcelados con ellos.
En una entrevista telefónica con Adelante, Víctor Reyes Luna, uno de los detenidos bajo cargos criminales, compartió su alegría por estar finalmente de regreso
en casa. Su experiencia le costó mucho a su familia. Su hija tuvo que dejar la escuela secundaria y conseguir un trabajo para ayudar a mantener a la familia.
“Mi familia no tiene casi nada ahora”, dijo.
Actualmente Reyes está desempleado. Pero no tiene intenciones de regresar a los Estados Unidos sin un permiso de trabajo legal.
Durante los primeros tres meses en que fue encarcelado, Reyes dijo que no tenía la menor idea de lo que estaba pasando; nadie le explicó la razón por la cual estuvo
tanto tiempo detenido. Él sabía que había sido detenido por estar ilegalmente en los Estados Unidos, pero “no tenía la menor idea qué iba a pasar
conmigo”.
Solamente tuvo un traductor cuando estuvo en la corte, dijo. Sufrió de gran depresión y confusión. Estaba preocupado por su esposa y sus hijos, pero no podía
comunicarse con ellos.
Como dos de sus compatriotas que también fueron deportados, él se siente muy agradecido de haber sobrevivido el trauma.
“Estoy agradecido a Dios por todo”, dijo.
Reyes fue uno de los 10 trabajadores que tenían documentos falsos en el momento de la redada. Por eso, recibieron cargos criminales. Todos han sido deportados excepto dos de ellos.
Cleofás Ambrocio Almaráz fue acusado de volver a entrar a los Estados Unidos de forma ilegal y sentenciado a seis meses en una prisión federal. Un documento de la
corte muestra que Melesio Enríquez Martínez fue trasladado a un hospital de Springfield porque tenía tuberculosis y no se pudo confirmar si fue deportado.
El 18 y 19 de marzo, algunos de los detenidos tenían previsto dar declaraciones filmadas en video. Pero, de acuerdo a una moción del gobierno, los testigos fueron liberados
porque no querían participar en la investigación. “Los individuos o entidades no pueden ser obligados a participar”, dijo la moción, eliminando las órdenes
de detención.
La investigación sigue, pero los procedimientos de la corte están cerrados al público, y los abogados no pueden hacer comentarios.
Agustina Ambrocio Almaráz, su hermana Eugenia y sus esposos que también fueron detenidos, ya han regresado a México. Las mujeres dijeron que durante el período
de casi cinco meses en que estuvieron detenidas no vieron a sus esposos. Eugenia dijo que la mañana del arresto fue llevada esposada hacia la cárcel.
Ambas mujeres y sus esposos están desempleados. Como Reyes, dijeron que no regresarán a los Estados Unidos sin un permiso de trabajo. Dijeron que los oficiales les indicaron
que si reingresaban a los Estados Unidos ilegalmente, recibirían de ocho a 10 años de prisión. Expresaron su felicidad por estar de vuelta con sus fami-lias, al mismo
tiempo que mostraron su preocupación por el futuro.
“Sí, estamos de vuelta — pero no hay trabajo”, dijo Agustina. “No sé qué vamos a hacer”.