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Nancy Morejón
poesía isleña con alma universal

Evan Wilder/Adelante
Extractos de Looking Within/Mirar Adentro, por Nancy Morejón, editado por Juanamaría Cordones-Cook

reportera de Adelante
traducido por Javier Auñón

  NANCY MOREJón
Lectura de poesía y presentación del libro Mirar Adentro el 24 de abril, a las 7 p.m., en Stotler Lounge, en la University of Missouri.
Entrada libr e.
www.adelanteonline.com

Los rayos del sol se expanden hacia la tierra, pero siempre vuelven a apuntar a su radiante origen. Nancy Morejón es un sol; las facetas de su carácter como poeta y artista afro-cubana se expanden hacia toda la humanidad, cada rayo distintivo y conmovedor, pero siempre apuntando hacia el común de la experiencia humana.
Nancy traerá, este mes, esas experiencias a Columbia. La internacionalmente conocida poeta vuelve a Missouri para la presentación de su nueva antología, editada por su gran amiga y profesora de la University of Missouri, Juanamaría Cordones-Cook. La antología, Mirar Adentro lanzada a comienzos de este año, reúne reflexiones de casi medio siglo.
Morejón nació en 1944, en el viejo distrito de La Habana, y creció en los tiempos de la revolución cubana. Su madre, que era de ascendencia china, trabajaba en los campos tabacaleros y era costurera, antes de que su única hija, Nancy, naciera. Su padre era un marinero que trabajaba en el puerto de La Habana.
Su esencia se refleja en una sencilla reverencia a los lugares comunes, a los símbolos de la vida cotidiana de la clase obrera y su gente, grabados en poemas como “La Cena”:

“papá llega más tarde/ con sus brazos oscuros y sus manos callosas/ enjuagando el sudor en la camisa simple… reconocemos que un intrépido astro/ desprende/ de las servilletas de las tazas de los cucharones/ del olor a cebolla/ de todo ese mirar atento y triste de mi madre/ que rompe el pan inaugurando la noche”.

Pero su trabajo está lejos de ser simple. Morejón es un producto de la revolución; la misma le dio oportunidades de educación que de otra manera jamás hubiera tenido, desarrollando un intelecto que abarca la li-teratura, la cultura y la política. La revolución no terminó con la discriminación en Cuba, pero les dio a los cubanos negros la oportunidad de desarrollarse, y en el caso de Morejón, de radiar.
Nancy Morejón es considerada una de las principales voces afro-latinas del mundo. Ha iluminado el camino de mujeres afro-latinas a lo largo del hemisferio, ganando el premio Literatura Cubana en el 2001. Su trabajo va más allá de la poesía, es además ensayista, artista visual, crítica de literatura y periodista. Morejón también ha incursionado en música, danza, guión y arte, y ha sido inspirada por una animada comunidad de gente que comparte las mismas pasiones.
Comenzó a escribir sus primeros poemas a los 9 años. Morejón es multifacética, mira el mundo a través de los lentes de una mujer, una africana, una intelectual y obrera cubana, y un ser humano.
“Puede nadar en toda clase de aguas”, dice Cordones-Cook. Esto se transmite en las capas y sutilezas de su poesía, dice. “Su fuerza viene del poder de empatía con el alma humana”.
Uno de sus poemas más poderosos, “Mujer negra”, nació una noche durante un sueño, de la voz de una mujer que apareció en la ventana de su dormitorio. “Ésta es la tierra donde padecí bocabajos y azotes./ Bogué a lo largo de todos sus ríos./ Bajo su sol sembré, recolecté y las cosechas no comí”.
En la mañana, Morejón se le-vantó y comenzó a escribir el poema que había recibido.
Otros poemas como “Requiem para la mano izquierda” reflejan la amplitud de su experiencia global.

“sobre un mapa se pueden trazar todas las líneas/ horizontales rectas diagonales/ desde el meridiano de Greenwich hasta el Golfo de México/ que más o menos/ pertenecen a nuestra ideosincracia… pero hoy sospecho que sobre un mapa pequeñísimo/ mínimo/ dibujado en papel de libreta escolar/ puede caber toda la historia/ toda”.

Sus viajes la han llevado a través de los Estados Unidos y Europa y le han permitido rastrear sus raíces africanas y compartir el sufrimiento de los sudafricanos negros bajo el régimen del apartheid.
“Ésta es una persona muy sensible, para quien la lealtad es un ingrediente fundamental en la manera de relacionarse con la gente”, dice Cordones-Cook. “Es un ser humano muy compasivo”.
Aunque no es miembro del partido comunista, guarda una
profunda lealtad hacia la revolución. Poemas como “Mujer negra” muestran su enorme esperanza en el futuro:

“bajé de la Sierra/ para acabar con ca-pitales y usureros,/ con generales y burgueses./ Ahora soy: sólo hoy tenemos y creamos./ Nada nos es ajeno./ Nuestra la tierra./ Nuestros el mar y el cielo./ Nuestras la magia y la quimera./ Iguales míos, aquí los veo bailar/ alrededor del árbol que plantamos para el comunismo./ Su pródiga madera ya resuena”.

MADRE
Mi madre no tuvo jardín
sino islas acantiladas
flotando, bajo el sol,
en sus corales delicados.
No hubo una rama limpia
en su pupila sino muchos garrotes.
Qué tiempo aquel cuando corría, descalza,
sobre la cal de los orfelinatos
y no sabía reír
y podía siquiera mirar el horizonte.
Ella no tuvo el aposento del marfil,
ni la sala de mimbre,
ni el vitral silencioso del trópico.
Mi madre tuvo el canto y el pañuelo
para acunar la fe de mis entrañas,
para alzar su cabeza de reina desoída
y dejarnos sus manos, como piedras preciosas,
frente a los restos fríos del enemigo.

 



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